viernes, 31 de mayo de 2013

Hacerse el tonto, la nueva forma de comunicación política

Olvídense. No van a volver. Puede usted, si quiere, leer discursos de hace 30 años, estudiar historia de comunicación política o incluso viajar a otros países para comprobar si allí las cosas son de otra manera. Pero a España descártela. Los años de grandes discursos políticos, brillante oratoria y representantes del pueblo honorables se han ido y difícilmente volverán. Probablemente sucedió hace más de dos décadas, cuando este país se acomodó en la buena vida. Nuestra nación llevaba siglos buscando tranquilidad, y cuando en los años de la Transición pareció encontrarla, perdimos a cambio la crítica, la rabia, la exigencia a los de arriba. Esto a su vez conllevó que los políticos se enmarcasen dentro de la teoría de pan y circo, con cada vez menos pan y con mucho más circo.


Y así tenemos lo que tenemos, una clase política incapaz de convencer. Uno se espera que Gallardón, Rubalcaba, Wert, Montoro, Cayo Lara o Rosa Díez expliquen qué sucede, por qué sucede y cómo cambiarlo de manera clara, elegante y acertada. Nada más lejos de la realidad. La comunicación política de nuestro país se basa en el “y tú más”, el “yo no”, el “Virgencita, Virgencita que me dejen como estoy” y el “da igual, si no se van a enterar”. Eso ha funcionado durante mucho tiempo. Pero la crisis ha traído consigo algo bueno, y es el cabreo que se cuece en la calle y que se dirige contra los políticos, la monarquía y todo aquel que sigue usando herramientas de ayer para la realidad de hoy. Los políticos son trapecistas que caminan por una cuerda cada vez más fina, y en el foso está el pueblo, esperando a que caigan. Y esa clase política, en vez de frenar e intentar reinventarse, sigue adelante perdiendo el equilibrio a cada paso, cerrando los ojos y rezando por no caer.

Sólo así se explica que venga IU en Andalucía a decir que votaron a favor de subirse las dietas porque “no lo entendieron bien”. O que Ana Mato afirme que no sabía de dónde venía el dinero con el que se fue de viaje a Disneyland París. O que el PP califique como “error contable” los pagos a Blesa. O que la política autonómica, provincial y local en cada rincón de España repita a pequeña escala las pantomimas que vemos en el Congreso y el Senado.


No sé, quizá hace décadas sucedía lo mismo, pero al menos se curraban las excusas. Ahora no sólo nos expolian, que ya es grave, sino que además nos toman por imbéciles. Fingir incredulidad para evitar dar explicaciones. Esa es la comunicación política en la España del siglo XXI.

martes, 30 de abril de 2013

Lo que pasa en Italia

Imaginemos que PP y PSOE consiguiesen una pobre cifra de votos en las próximas elecciones generales, del 25 % de los sufragios cada uno, por ejemplo. Ahora supongamos que Andrés Pajares crea un partido cuya base es la crítica a la clase política y consigue una cantidad de sufragios similar a la de PP y PSOE. Por último, divaguemos sobre la posibilidad de que el líder del PP fuese un José María Aznar que vuelve a la política y que además tuviese un par de cadenas de televisión en sus manos y cuentas pendientes con la justicia. Un cóctel explosivo, ¿verdad?. Pues bien, eso está pasando en Italia. 

Podríamos afirmar que el PSOE italiano se corresponde con el Partido Democrático (PD), mientras que el PP italiano sería el Partido de la Libertad (PDL). El PD ganó las pasadas elecciones con una escasa diferencia sobre el PDL y el Movimiento 5 Estrellas, formación liderada por el cómico Beppe Grillo, el Pajares italiano. Aclaremos también que el PD se impuso en las elecciones con Pier Luigi Bersani a la cabeza (el Rubalcaba italiano), mientras que Silvio Berlusconi es el José María Aznar del PDL, con juicios pendientes y cadenas de televisión propias incluidas.


Para complicar el asunto, añadan dos ingredientes más a la historia. Rubalcaba (Bersani) dimite ante la imposibilidad de formar gobierno y el presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano (podría servirnos el ejemplo del rey Juan Carlos I en España, pero elegido democráticamente cada siete años) decide, a sus 87 años, volver a asumir la presidencia de la República con la misión de crear Gobierno tras la dimisión de Bersani y ante la total diferencia de posturas entre un PD (PSOE) que se niega a compartir el poder con un PDL (PP) manchado y que no puede aliarse con el Movimiento 5 Estrellas (el partido de Pajares) ya que se trata de un grupo anti todo que mentiría a sus votantes si llegase a un acuerdo con PD o PDL. 

Así las cosas, Giorgio Napolitano, un hombre íntegro y muy bien valorado en Italia (en eso también se diferenciaría de nuestro querido Juan Carlos I) asume la tarea de poner de acuerdo a las partes, y tras mucho negociar, acuerda que Enrico Letta, del PD, sea el nuevo primer ministro italiano. Berlusconi y el resto del PD se muestran de acuerdo y deciden iniciar rondas de negociaciones para elegir un gobierno de unidad en el que PD, PDL y el partido de Mario Monti, que fracasó en las elecciones, colocan a hombres y mujeres de capaces y válidos (salvo algunas excepciones) como ministros.


De modo que hemos conseguido que PD y PDL se pongan de acuerdo ante una situación extrema a pesar de que los votantes de uno y otro partido no estén muy contentos. En la oposición permanecerá el Movimiento 5 Estrellas acusando a PD y PDL de hacer trampa y llamando de manera indirecta a la sublevación ciudadana. No parece un panorama estable, desde luego. Suena incluso utópico.

Así las cosas, la pregunta clave es la siguiente: ¿Durará la coalición entre PD, PDL?. Y ahí van otras dos: ¿Sería posible que PP y PSOE llegaran a un acuerdo como éste? ¿Duraría dicho acuerdo (en caso de concretarse) más o menos que en Italia?. Nos convendría seguir de cerca este asunto. En 2016 habrá elecciones en España y no me cabe duda de que ni PP ni PSOE obtendrán una mayoría suficiente como para gobernar. Más problemas a la vista.

viernes, 19 de abril de 2013

Una noticia mal contada

Dejo aquí el vídeo de la conferencia “Desahucio y suicidio, una noticia mal contada”, de Alejandro Rocamora Bonilla, vicepresidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS).

Rocamora Bonilla se mantiene en la línea de lo que vengo enunciando en este blog desde hace tiempo. Tal y como afirma este psiquiatra, los suicidios no han aumentado por pobreza, paro o desahucio, entre otras cosas porque ni hay datos que lo corroboren ni tampoco una investigación seria sobre las causas de los suicidios en España. Rocamora Bonilla recuerda que desde que comenzó la crisis los suicidios no han aumentado y que ni mucho menos se puede hablar de epidemia, algo que erróneamente suelen hacer los medios de comunicación.



Los periodistas confunden además términos como ideación suicida y suicidio y cometen fallos a la hora de analizar las estadísticas, ofreciendo titulares simplistas e impregnados de sensacionalismo. Los medios olvidan continuamente algo clave, y es que la conducta suicida constituye una situación poliédrica y multifactorial.

Rocamora Morilla afirma que los medios de comunicación evitan tratar el tema del suicidio por miedo al contagio, un contagio que no es tal. Apunta que es necesario hablar sobre el suicidio, pero adquiriendo antes los conocimiento sobre cómo debe hacerse. Es decir, la cuestión no es si es correcto o no reflejar el suicidio en los medios, sino el modo en el que debe hacerse. Se habla de efecto contagio, pero no del efecto preventivo, que también existe y que puede ser sumamente beneficioso para el presuicida.


El psiquiatra recuerda que el suicidio no es noticia en España y que los medios sólo se hacen eco de este problema cuando lo que rodea a un suicidio es relevante para ellos, como ocurre con casos de personas famosas, con situaciones escabrosas o con los desahucios. Rocamora Morilla asegura que es necesario evitar ensalzar al suicida, obviar las explicaciones simplistas, no ahondar en el método usado por el suicida, eviar publicar las notas de suicidio y que este tipo de informaciones no aparezcan en portada. Pero tal y como demostré en mi Trabajo de Fin de Máster sobre la comunicación del suicidio (que pronto estará publicado), en España estos requisitos no se cumplen. Además, al igual que se hace con el maltrato, las noticias sobre suicidio deberían acompañadarse de teléfonos e indicaciones que puedan ayudar a una persona que atraviese un proceso de ideación suicida.

Recomiendo ver la conferencia y sacar conclusiones propias. Por mi parte, sólo puedo aplaudir todo lo enunciado por Rocamora Morilla puesto que mi experiencia me indica que se tratan de afirmaciones correctas y sin apenas difusión. Esperemos que algún día se nos escuche y se tomen medidas reales y eficaces para que los suicidios dejen de ser la principal causa de muerte tras las enfermedades graves.

domingo, 31 de marzo de 2013

Suicidios, desahucios y manipulación


2004 fue un año de bonanza económica para España. De hecho, todas las encuestas apuntaban una victoria incontestable de Mariano Rajoy en las elecciones que tuvieron lugar en marzo de aquel año, dando así continuidad a los ocho años del PP en el poder con José María Aznar como presidente. La mayoría de los españoles estaban contentos con la situación de España, hecho que se reflejaba en las encuestas. Los atentados de Atocha por parte de Al Qaeda, en cambio, cambiaron el guión y provocaron que José Luis Rodríguez Zapatero alcanzase la presidencia. Aun así, la situación del país era buena y de hecho se continuó con esta dinámica positiva hasta el comienzo de la crisis, que tuvo lugar entre 2007 y 2008. 

En contraste con la buena situación económica, 2004 fue también el año en el que más suicidios tuvieron lugar en la historia de España, superando las 3.500 muertes. En 2011, en cambio, esta cifra se redujo hasta las 3.180 defunciones, de modo que podemos afirmar que la crisis económica que asola España apenas ha influido en la tasa de muertes de este tipo, según las cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De hecho, desde 2007, cuando comenzaron los problemas en la economía mundial, el número de suicidios ha disminuido año a año, excepto en 2011, última fecha de la que se tienen datos y cuando las muertes de este tipo aumentaron ligeramente.


Por otro lado, los desahucios han aumentado de manera considerable desde el comienzo de la crisis económica, como es normal. Resulta complicado ofrecer cifras exactas, sin embargo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) habla de 171.110 desahucios desde julio de 2008. Por supuesto, no todos estos desahucios se han producido en casas familiares, ya que muchos de ellos tuvieron lugar en locales, fincas, oficinas y naves. No obstante, es innegable que miles de familias se han quedado sin casa desde el comienzo de la crisis y que los desahucios de personas sin recursos se han incrementado enormemente. 

Con estos datos, no resulta difícil determinar cuál es la relación entre los suicidios y los desahucios en España. Para extraer conclusiones sobre el número de suicidios por desahucio que se han producido basta con leer los tres párrafos anteriores. El incremento inmenso de desahucios fruto de la crisis económica coincide con un acusado descenso del número de suicidios. ¿Significa esto que es falso que haya personas que deciden quitarse la vida tras verse desahuciadas? Ni mucho menos. Recientemente se han producido multitud de casos, de los que los medios de comunicación se han hecho eco con fuerza, en los que parece claro que diversas personas decidieron quitarse la vida debido, en parte, a la inminencia de un desahucio. De modo que sí, los desahucios han influido en algunos casos de suicidio.


El PAH, por su parte, asegura que el 34% de los suicidios en España se debe a un desahucio. Se trata, claramente, de un dato absurdo y manipulado. El 34% de las 3.180 personas que murieron por suicidio en España en 2011 es 1.081. Si es cierto que los desahucios provocan el 34% del total de los suicidios, éstos deberían haber aumentado en más de 1.000 muertes al año desde el comienzo de la crisis. Pero como vimos antes no ha sido así, sino todo lo contrario. El aumento de los desahucios ha coincidido con el descenso de los suicidios.

Las intenciones del PAH son loables. Sus razones, incuestionables. Por ello no es necesario que esta plataforma tergiverse la realidad para luchar por sus propósitos, y mucho menos cuando esa realidad afecta a otro aspecto que está siendo olvidado. En España mueren más de 3.000 personas por suicidio al año y se trata de un problema que debe ser tenido en cuenta por medios de comunicación, instituciones sanitarias y políticos. Para ello es necesario determinar qué se está haciendo mal y cómo se puede solucionar. Sin embargo, si relacionamos de manera falsa y simplista los suicidios con los desahucios estaremos dando la espalda al problema. Sin ir más lejos, cubrir un suicidio tras un desahucio de manera sensacionalista y simplista, como lo están haciendo los medios de comunicación en España, no sólo no ayuda a solucionar el problema del suicidio sino que además se corre el riesgo de producir un efecto mimético en personas que se encuentren en situaciones dramáticas similares.


Ada Colau, cofundadora y portavoz de la PAH, debe canalizar la fuerza social con la que cuenta de manera responsable y evitar que el suicidio sea usado para causas que nada tienen que ver con su resolución. Seamos fieles a la verdad. Sólo hay que mirar las cifras. 

lunes, 18 de marzo de 2013

El problema del suicidio en España

El suicidio sigue constituyendo un fenómeno preocupante para nuestro país. Esta es la principal conclusión que podemos extraer tras conocer los datos sobre defunciones de 2011 que recientemente publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE). Las muertes voluntarias aumentaron durante dicho año, y aunque el incremento fue muy ligero, lo destacable es que los suicidios, que en 2010 constituían un problema grave, mantuvieron en 2011 la misma dinámica. Pero no sólo ha aumentado la cifra de suicidios, algo que podría ser comprensible ya que la población española ascendió en 2011. Lo preocupante es que la tasa de suicidios (muertes por suicidio que se producen por cada 100.000 habitantes) también se vio incrementada en una décima.

Así, mientras que en 2010 los muertos por suicidio ascendieron a 3.158 (6,7 muertos por suicidio por cada 100.000 habitantes), en 2011 esta cifra alcanzó los 3.180 muertos (con una tasa de suicidio de 6,8). Como podemos comprobar, el incremento es mínimo. Pero el simple hecho de que las cifras sean similares de un año para otro y de que los datos se sigan comportando del mismo modo, hace pensar que no se está haciendo mucho por prevenir el suicidio en España, y que las escasas propuestas que se llevan a cabo no surten el efecto deseado, ni en sanidad, ni en educación ni mucho menos en comunicación.


Mientras tanto, los muertos en carretera pasaron de 1.730 en 2010 (3,7 muertos de cada 100.000 habitantes) a 1.479 en 2011 (una tasa de 3,2). Se trata de un descenso acusado que habla muy bien del tratamiento informativo y de los planes de prevención que reciben los accidentes de tráfico en nuestro país, y que brilla por su ausencia en los casos de suicidio. Sólo es necesario pararse a pensar cuántas noticias y campañas de prevención en carretera contemplamos cada año y cuántas percibimos relativas al suicidio, con casi el doble de muertes. Ciertamente, las cosas no cuadran. 

Dos son las ideas preocupantes que se desprenden de los nuevos datos. La primera de ellas es el incremento de suicidios que se ha producido en 2011 tras tres años descendiendo (desde 2008). El segundo es el notable aumento del suicidio en mujeres. Profundizando un poco más podemos comprobar que los muertos por suicidio descendieron en los hombres, pasando de 2.468 muertes en 2010 (10,6 de cada 100.000 habitantes) a 2.435 un año después (10,5), mientras que entre las mujeres los suicidios aumentaron, pasando de 690 a 745 defunciones (de 2,9 a 3,1 en tasa). Aun así, podemos comprobar que la tasa de suicidio sigue siendo tres veces mayor en hombres que en mujeres, una de las notas características del suicidio en todo el mundo.


También es necesario destacar que la franja de edad de 25 a 39 años ha sufrido el mayor incremento en ambos géneros, y que mientras los hombres descienden en muertes por suicidio en el resto de edades, las mujeres han mostrado un ascenso en varias franjas, sobre todo en la tercera edad. Especialmente preocupantes son las cifras de suicidios en personas mayores, que vienen acompañadas de un silencio sepulcral. De hecho, se trata de la franja de edad con mayor tasa de suicidios, y sin embargo apenas escuchamos hablar sobre ello en los medios de comunicación. 

En lo que respecta a la estacionalidad, se mantiene la dinámica de 2010 y los meses de verano y primavera continúan siendo la época del año en la que más suicidios se producen. Por otro lado, por comunidades autónomas, Asturias y Galicia siguen ostentando las tasas más altas, con 11 muertes por cada 100.000 habitantes. Mientras tanto, la Comunidad de Madrid ronda las 2 muertes de tasa, las más baja de España, algo muy particular ya que Madrid es una de las comunidades más pobladas y debería ser un reflejo de lo que sucede en España. Y sin embargo, la tasa es tres veces inferior a la media del país. Destaca también que en Cantabria se han duplicado los suicidios de 2010 a 2011, acercándose a las elevadas tasas de Asturias y Galicia, vecinos geográficos, al igual que Navarra, País Vasco y La Rioja, que han aumentado sus ratios en consonancia con el norte de España. El resto de zonas ha decrecido en este aspecto y, en general, y se mantienen cerca de la media nacional.


En resumen, el suicidio sigue constituyendo la principal causa de muerte violenta en España, por delante de las muertes que provocan los accidentes de tráfico, los homicidios o el SIDA. En España lo "normal" es fallecer debido a una enfermedad, pero la segunda causa de muerte es el suicidio, por delante de cualquier otro factor. Los datos se repiten año a año sin que ni los medios de comunicación ni los partidos políticos muestren preocupación alguna. Los desahucios, que están cobrando importancia debido a la crisis económica, han provocado que algunas informaciones de este tipo vean la luz, pero siempre de manera simplista y con un tratamiento inadecuado. Cada día se suicidan en España nueve personas, pero los medios sólo se hacen eco de aquellas muertes voluntarias que están ligadas a temas de actualidad. Por su parte, UPyD encabezó una Proposición No de Ley en el Congreso de los Diputados que buscaba avanzar en la prevención del suicidio, pero de la que aún no se tienen noticias.

Hasta que el suicidio no sea debidamente explicado por los medios de comunicación, comprendido por la sociedad y atajado por los partidos políticos, más de 3.000 personas morirán cada año en España por esta causa. ¿Vale más una muerte en la carretera que un suicidio? Seguiré luchando para que la respuesta a esta pregunta sea NO.

jueves, 28 de febrero de 2013

La estafa de Buzón Rojo

Como una gran parte de los jóvenes en este país, estoy en paro. Hace unos seis meses terminé mis estudios y desde entonces he sido incapaz de encontrar trabajo. Ni en mi sector ni en ningún otro. Estudié Periodismo, campo laboral en proceso de reinvención, por lo que buscar un empleo que se adecue a aquello para lo que me he preparado durante más de un lustro resulta complicado. No obstante, esa formación que no me permite entrar a trabajar en el mundo de la comunicación tampoco me ofrece la oportunidad de adentrarme en un puesto de trabajo de menor nivel. El sector textil, hostelero o las grandes superficies me consideran sobrecualificado y no se fían de mí por miedo a que cuando me llegue una oferta de trabajo acorde con mis estudios, los deje tirados. Durante estos seis meses ni los boletines de empleo, ni los portales de internet, ni patearme ciudades enteras entregando currículos me ha servido de mucho.

Sin embargo, hace unos días recibí la llamada de una empresa denominada Buzón Rojo. Recuerdo que envié mi currículo a su dirección de email hace unas semanas para diversas ofertas no muy claras, de modo que cuando me citaron en el lujoso Hotel Cumbría de Ciudad Real para completar un proceso de selección, mostré cierto recelo. En cualquier casó decidí coger el coche y plantarme allí ante la posibilidad de que una importante empresa se hubiese interesado por mi currículo. El señor que me llamó exigía con voz seria puntualidad y buena presencia, porque, según él, “en España hoy en día se ve cualquier cosa”. Sin más, confirmé mi asistencia y pasados unos días me presenté allí. 


            

En la sala me encontré otros 50 jóvenes, todos nosotros con tres elementos en común; formación universitaria, desempleados y desesperados por trabajar. Pepe Márquez, que así se llamaba el señor que me llamó por teléfono y que era el mismo tipo que se había puesto en contacto con el resto de aspirantes, nos acogió a todos con su acento andaluz. Era de Ayamonte, Huelva, (o eso dijo) y nos apremió a sonreír. Tras un par de bromas con su humor andaluz, el tal Pepe Márquez, de traje, corbata y gemelos caros, se dispuso a explicarnos de qué iba la cosa. 

Se pasó una hora y media comentando lo mucho que le había costado crear este proyecto. Nos detalló que Buzón Rojo es una empresa privada que pretende competir con Correos a precios más bajos y diversificando los productos. A través del networking, Buzón Rojo pretendía ofrecer los más diversos servicios (mensajería, venta de comestibles, seguros, viajes o asesoramiento legal, entre otros) creando una red de oficinas que alcanzaría las 10.000 en todas España, con la cantidad de empleos que eso supondría para el país. Por supuesto, dijo, tal proyecto no se realizaría de la noche a la mañana, de modo que por ahora cubriría Cáceres, Badajoz, Madrid, Toledo y Ciudad Real, y partir de ahí se iría expandiendo. Nos explicó que todos nosotros aspirabamos a 
95 puestos de administrativo en las 82 oficinas que se abrirían en la provincia de Ciudad Real. En la sala estábamos presentes alrededor de 50 jóvenes, pero Pepe Márquez tenía pensado realizar muchas más sesiones de selección esa misma semana. En total, alrededor de 250 personas aspiraríamos a 95 puestos.

El plan sonaba demasiado bien para ser cierto pero esperamos con paciencia a que Pepe Márquez finalizase su perorata. Rozábamos ya las dos horas de sermón cuando este señor se dispuso a darnos más detalles, aparte del cutre powerpoint que nos mostró y en el que los trajes y las oficinas aparecían diseñados por ordenador tal y como mi prima pequeña las podría haberlos creado. El caso es que llegó el momento importante, cómo aspirar al puesto. A lo largo de sus dos horas de plática, Pepe Márquez aseguraba que nada era gratis. Eso me puso sobre aviso, pero jamás imaginé lo que este hombre nos propuso. Su plan era que para aspirar a los 95 puestos de trabajo, era necesario completar antes un curso de formación por el módico precio de 400 euros. Todos nos quedamos flipando. Llegamos buscando un sueldo y nos encontramos con que para trabajar debíamos pagar antes.


Lo peor de todo era la nula confianza que Pepe Márquez proyectaba. Buzón Rojo, empresa en la que según él había trabajado “bajo un caparazón” durante dos años, aún no existía de manera física. Ni siquiera una oficina estaba abierta, ni tampoco nos aclaró cuando se inaugurarían. Él hablaba de “encender la bombilla” al mismo tiempo en las provincias que antes mencioné, pero ni mucho menos abriendo todas las oficinas a la vez. Así, de los 95 puestos de administrativo en Ciudad Real, este señor aseguraba que en 2013 el 20 o 30% estaría abierto, y el resto posteriormente. De modo que nos proponía pagar 400 euros para un curso de formación sin saber cuando íbamos a trabajar en una empresa que aún no existe. A la pregunta de una compañera sobre si él podía asegurar que los que hiciesen el curso tendrían trabajo, el dicharachero Pepe Márquez respondió que él no podía asegurar nada ya que mañana mismo “podría morirse”. No quise escuchar más. Me levanté y me fui.

Ya en mi casa, frustrado, recopilé información sobre Buzón Rojo en internet. Antes de la entrevista, eché un ojo a la red y no encontré nada. En esta ocasión busqué más a fondo y me topé con este post, titulado Aprovecharse de las ganas de trabajar y de la necesidad, en el que se habla del engaño de Buzón Rojo. Pero nada más. Pepe Márquez argumentaba que no estaban en internet porque no querían que su empresa fuese copiada. Pero Pepe Márquez no tiene empresa. Como mucho tiene una idea. Y con el dinero de las 100 personas que pretendía que hiciesen el curso para los 95 supuestos puestos de administrativo, iba a sacar 40.000 euros, sin tener absolutamente ningún compromiso con esa gente. Eso sin contar que en Cáceres y en Bádajoz, según él, los cursos ya estaban en marcha. Desde luego, todo esto roza la ilegalidad, y o Buzón Rojo empieza a aparecer por arte de magia por todos lados en una semanas, o Pepe Márquez cumple todos los requisitos para ser calificado como un criminal, con el agravante de que se intenta aprovechar de la desesperación de gente que se levanta cada mañana buscando, como sea, un empleo.

lunes, 18 de febrero de 2013

El suicidio, en La 2

La televisión pública hizo ayer algo que no suele hacer. Trató un tema tabú y lo hizo con calidad. No fue en el el prime time de la 1, sino a las 23:00 horas en la 2, pero me vale. En la actual parrilla televisiva es difícil encontrar un reportaje tan completo como el que realizó ayer el equipo de TVE sobre la situación del suicidio en España.

Es verdad que se echan de menos algunos elementos, como puntos de vista alternativos al de los servicios médicos o más atención sobre la cifra de suicidios en las personas mayores. Sin embargo, se tocaron temas como el de la poco comprobable veracidad de las estadísticas sobre suicidios o la necesidad de la creación de planes de prevención que pongan de relieve este problema en la sociedad española, de los que apenas se tiene conocimiento en la sociedad.

Dejo aquí el reportaje íntegro y algunas citas del mismo que considero relevantes sobre el tema. El próximo mes de abril, el Instituto Nacional de Estadística ofrecerá los datos (irreales o no, son los más fiables) de suicidios que tuvieron lugar en 2011 en nuestro país. En 2010 este dato alcanzó las 3.500 muertes. Si el incremento es tan acusado como se espera, España no podrá seguir mirando para otro lado ante un problema de salud pública tan grave.


"Creo que no hay nada menos libre que el suicidio, porque aquel que lo lleva a cabo sólo contempla esa salida en su cabeza".
"La desesperación es el denominador común histórico del suicidio".

"Las estadísticas omiten suicidios, pero los medios de comunicación los han eliminado del todo. Y son precisamente ellos los que pueden dar visibilidad al problema. Pero el temor al efecto imitación les ha llevado hasta a no informar de suicidios en metros y trenes".

"El suicidio está considerado tabú porque arrastra consigo un pasado oscuro sobre el que ha influido la religión, las leyes y las creencias sociales".

"Se tiene que hablar del suicidio como en su día se habló del SIDA o de las enfermedades cardiovasculares, porque se estaban convirtiendo en un problema de salud pública"

"Si conociésemos la realidad del suicidio, no tendríamos esta actitud moralizante, enjuiciadora y perseguidora del suicidio, y sería más fácil que el que lo siente lo comente, y que el que lo escucha lo recoja como tal. Poder hablar del suicidio es el principio de la solución".

"El desencadenante vital del suicidio es el afectivo. La ruptura, la pérdida, la distorsión de las relaciones amorosas es lo que lleva al suicidio. Otra cosa es que indirectamente la crisis distorsione la célula familiar y lleve al sujeto a una soledad y a un sufrimiento".

"Crear una asociación de supervivientes por suicidio daría sentido a la muerte de nuestro hijo"