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martes, 23 de julio de 2013

Aplazando los problemas

Desde aquí llevo tiempo hablando sobre la necesidad de la creación de planes generales para la prevención del suicidio. Sin embargo, es difícil encontrar medidas de este tipo, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, y el suicidio continúa de este modo siendo silenciado a pesar de las graves cifras de muertes de este tipo que se producen cada año.




No obstante, la crisis económica se ha relacionado con un aumento en las cifras suicidios, que en algunas ocasiones parecen ligados a las miserias de la mala situación que atravesamos. Y aunque esto no es del todo cierto, la clase política ha decidido hacer algo al respecto para calmar al pequeño sector de la población que denunciamos esta situación. Así, hace meses Rosa Díez presentaba en el Congreso un plan que buscaba elaborar medidas para reducir la muerte por suicidio. Esta genial idea aún no ha ofrecido conclusiones, y si pudiese apostar, lo haría a que UPyD se apuntó el tanto de preocuparse por los suicidios para después olvidarse del tema.

El caso es que en Corea del Sur sucede algo parecido. Se trata de uno de los países con mayor tasa de suicido del mundo y sus dirigentes políticos han decidido tomar medidas. Existe un puente en Seúl famoso porque mucha gente lo utiliza para acabar con su vida, el llamado Puente Mapo. Pues bien, las autoridades surcoreanas han decidido incorporar unos sensores con un sistema de luces y sonidos que disuadirían a un suicida potencial de lanzarse al vacío.




¿Es una buena medida? Bueno, sin duda es mejor que nada y probablemente se obtengan resultados, como por ejemplo que la gente que ha decidido quitarse la vida cambie este puente por otro. Eso sí, las estadísticas en esta infraestructura se reducirán tremendamente y el Puente Mapo dejará de ser conocido por sus muertes, que es lo que seguramente preocupaba a los políticos de Seúl. Acabar con el problema del suicidio es demasiado complicado y abarca demasiados ámbitos, opinarán. Mejor colocamos estos sensores, difundimos nuestra idea, nos mostramos comprometidos con el problema del suicidio y nos lavamos las manos, concluirán. Y mientras tanto, miles de personas se seguirán suicidando en otros tantos puentes de Seúl. Pero esos ya no serán noticia.

viernes, 19 de abril de 2013

Una noticia mal contada

Dejo aquí el vídeo de la conferencia “Desahucio y suicidio, una noticia mal contada”, de Alejandro Rocamora Bonilla, vicepresidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS).

Rocamora Bonilla se mantiene en la línea de lo que vengo enunciando en este blog desde hace tiempo. Tal y como afirma este psiquiatra, los suicidios no han aumentado por pobreza, paro o desahucio, entre otras cosas porque ni hay datos que lo corroboren ni tampoco una investigación seria sobre las causas de los suicidios en España. Rocamora Bonilla recuerda que desde que comenzó la crisis los suicidios no han aumentado y que ni mucho menos se puede hablar de epidemia, algo que erróneamente suelen hacer los medios de comunicación.



Los periodistas confunden además términos como ideación suicida y suicidio y cometen fallos a la hora de analizar las estadísticas, ofreciendo titulares simplistas e impregnados de sensacionalismo. Los medios olvidan continuamente algo clave, y es que la conducta suicida constituye una situación poliédrica y multifactorial.

Rocamora Morilla afirma que los medios de comunicación evitan tratar el tema del suicidio por miedo al contagio, un contagio que no es tal. Apunta que es necesario hablar sobre el suicidio, pero adquiriendo antes los conocimiento sobre cómo debe hacerse. Es decir, la cuestión no es si es correcto o no reflejar el suicidio en los medios, sino el modo en el que debe hacerse. Se habla de efecto contagio, pero no del efecto preventivo, que también existe y que puede ser sumamente beneficioso para el presuicida.


El psiquiatra recuerda que el suicidio no es noticia en España y que los medios sólo se hacen eco de este problema cuando lo que rodea a un suicidio es relevante para ellos, como ocurre con casos de personas famosas, con situaciones escabrosas o con los desahucios. Rocamora Morilla asegura que es necesario evitar ensalzar al suicida, obviar las explicaciones simplistas, no ahondar en el método usado por el suicida, eviar publicar las notas de suicidio y que este tipo de informaciones no aparezcan en portada. Pero tal y como demostré en mi Trabajo de Fin de Máster sobre la comunicación del suicidio (que pronto estará publicado), en España estos requisitos no se cumplen. Además, al igual que se hace con el maltrato, las noticias sobre suicidio deberían acompañadarse de teléfonos e indicaciones que puedan ayudar a una persona que atraviese un proceso de ideación suicida.

Recomiendo ver la conferencia y sacar conclusiones propias. Por mi parte, sólo puedo aplaudir todo lo enunciado por Rocamora Morilla puesto que mi experiencia me indica que se tratan de afirmaciones correctas y sin apenas difusión. Esperemos que algún día se nos escuche y se tomen medidas reales y eficaces para que los suicidios dejen de ser la principal causa de muerte tras las enfermedades graves.

domingo, 31 de marzo de 2013

Suicidios, desahucios y manipulación


2004 fue un año de bonanza económica para España. De hecho, todas las encuestas apuntaban una victoria incontestable de Mariano Rajoy en las elecciones que tuvieron lugar en marzo de aquel año, dando así continuidad a los ocho años del PP en el poder con José María Aznar como presidente. La mayoría de los españoles estaban contentos con la situación de España, hecho que se reflejaba en las encuestas. Los atentados de Atocha por parte de Al Qaeda, en cambio, cambiaron el guión y provocaron que José Luis Rodríguez Zapatero alcanzase la presidencia. Aun así, la situación del país era buena y de hecho se continuó con esta dinámica positiva hasta el comienzo de la crisis, que tuvo lugar entre 2007 y 2008. 

En contraste con la buena situación económica, 2004 fue también el año en el que más suicidios tuvieron lugar en la historia de España, superando las 3.500 muertes. En 2011, en cambio, esta cifra se redujo hasta las 3.180 defunciones, de modo que podemos afirmar que la crisis económica que asola España apenas ha influido en la tasa de muertes de este tipo, según las cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De hecho, desde 2007, cuando comenzaron los problemas en la economía mundial, el número de suicidios ha disminuido año a año, excepto en 2011, última fecha de la que se tienen datos y cuando las muertes de este tipo aumentaron ligeramente.


Por otro lado, los desahucios han aumentado de manera considerable desde el comienzo de la crisis económica, como es normal. Resulta complicado ofrecer cifras exactas, sin embargo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) habla de 171.110 desahucios desde julio de 2008. Por supuesto, no todos estos desahucios se han producido en casas familiares, ya que muchos de ellos tuvieron lugar en locales, fincas, oficinas y naves. No obstante, es innegable que miles de familias se han quedado sin casa desde el comienzo de la crisis y que los desahucios de personas sin recursos se han incrementado enormemente. 

Con estos datos, no resulta difícil determinar cuál es la relación entre los suicidios y los desahucios en España. Para extraer conclusiones sobre el número de suicidios por desahucio que se han producido basta con leer los tres párrafos anteriores. El incremento inmenso de desahucios fruto de la crisis económica coincide con un acusado descenso del número de suicidios. ¿Significa esto que es falso que haya personas que deciden quitarse la vida tras verse desahuciadas? Ni mucho menos. Recientemente se han producido multitud de casos, de los que los medios de comunicación se han hecho eco con fuerza, en los que parece claro que diversas personas decidieron quitarse la vida debido, en parte, a la inminencia de un desahucio. De modo que sí, los desahucios han influido en algunos casos de suicidio.


El PAH, por su parte, asegura que el 34% de los suicidios en España se debe a un desahucio. Se trata, claramente, de un dato absurdo y manipulado. El 34% de las 3.180 personas que murieron por suicidio en España en 2011 es 1.081. Si es cierto que los desahucios provocan el 34% del total de los suicidios, éstos deberían haber aumentado en más de 1.000 muertes al año desde el comienzo de la crisis. Pero como vimos antes no ha sido así, sino todo lo contrario. El aumento de los desahucios ha coincidido con el descenso de los suicidios.

Las intenciones del PAH son loables. Sus razones, incuestionables. Por ello no es necesario que esta plataforma tergiverse la realidad para luchar por sus propósitos, y mucho menos cuando esa realidad afecta a otro aspecto que está siendo olvidado. En España mueren más de 3.000 personas por suicidio al año y se trata de un problema que debe ser tenido en cuenta por medios de comunicación, instituciones sanitarias y políticos. Para ello es necesario determinar qué se está haciendo mal y cómo se puede solucionar. Sin embargo, si relacionamos de manera falsa y simplista los suicidios con los desahucios estaremos dando la espalda al problema. Sin ir más lejos, cubrir un suicidio tras un desahucio de manera sensacionalista y simplista, como lo están haciendo los medios de comunicación en España, no sólo no ayuda a solucionar el problema del suicidio sino que además se corre el riesgo de producir un efecto mimético en personas que se encuentren en situaciones dramáticas similares.


Ada Colau, cofundadora y portavoz de la PAH, debe canalizar la fuerza social con la que cuenta de manera responsable y evitar que el suicidio sea usado para causas que nada tienen que ver con su resolución. Seamos fieles a la verdad. Sólo hay que mirar las cifras. 

lunes, 18 de marzo de 2013

El problema del suicidio en España

El suicidio sigue constituyendo un fenómeno preocupante para nuestro país. Esta es la principal conclusión que podemos extraer tras conocer los datos sobre defunciones de 2011 que recientemente publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE). Las muertes voluntarias aumentaron durante dicho año, y aunque el incremento fue muy ligero, lo destacable es que los suicidios, que en 2010 constituían un problema grave, mantuvieron en 2011 la misma dinámica. Pero no sólo ha aumentado la cifra de suicidios, algo que podría ser comprensible ya que la población española ascendió en 2011. Lo preocupante es que la tasa de suicidios (muertes por suicidio que se producen por cada 100.000 habitantes) también se vio incrementada en una décima.

Así, mientras que en 2010 los muertos por suicidio ascendieron a 3.158 (6,7 muertos por suicidio por cada 100.000 habitantes), en 2011 esta cifra alcanzó los 3.180 muertos (con una tasa de suicidio de 6,8). Como podemos comprobar, el incremento es mínimo. Pero el simple hecho de que las cifras sean similares de un año para otro y de que los datos se sigan comportando del mismo modo, hace pensar que no se está haciendo mucho por prevenir el suicidio en España, y que las escasas propuestas que se llevan a cabo no surten el efecto deseado, ni en sanidad, ni en educación ni mucho menos en comunicación.


Mientras tanto, los muertos en carretera pasaron de 1.730 en 2010 (3,7 muertos de cada 100.000 habitantes) a 1.479 en 2011 (una tasa de 3,2). Se trata de un descenso acusado que habla muy bien del tratamiento informativo y de los planes de prevención que reciben los accidentes de tráfico en nuestro país, y que brilla por su ausencia en los casos de suicidio. Sólo es necesario pararse a pensar cuántas noticias y campañas de prevención en carretera contemplamos cada año y cuántas percibimos relativas al suicidio, con casi el doble de muertes. Ciertamente, las cosas no cuadran. 

Dos son las ideas preocupantes que se desprenden de los nuevos datos. La primera de ellas es el incremento de suicidios que se ha producido en 2011 tras tres años descendiendo (desde 2008). El segundo es el notable aumento del suicidio en mujeres. Profundizando un poco más podemos comprobar que los muertos por suicidio descendieron en los hombres, pasando de 2.468 muertes en 2010 (10,6 de cada 100.000 habitantes) a 2.435 un año después (10,5), mientras que entre las mujeres los suicidios aumentaron, pasando de 690 a 745 defunciones (de 2,9 a 3,1 en tasa). Aun así, podemos comprobar que la tasa de suicidio sigue siendo tres veces mayor en hombres que en mujeres, una de las notas características del suicidio en todo el mundo.


También es necesario destacar que la franja de edad de 25 a 39 años ha sufrido el mayor incremento en ambos géneros, y que mientras los hombres descienden en muertes por suicidio en el resto de edades, las mujeres han mostrado un ascenso en varias franjas, sobre todo en la tercera edad. Especialmente preocupantes son las cifras de suicidios en personas mayores, que vienen acompañadas de un silencio sepulcral. De hecho, se trata de la franja de edad con mayor tasa de suicidios, y sin embargo apenas escuchamos hablar sobre ello en los medios de comunicación. 

En lo que respecta a la estacionalidad, se mantiene la dinámica de 2010 y los meses de verano y primavera continúan siendo la época del año en la que más suicidios se producen. Por otro lado, por comunidades autónomas, Asturias y Galicia siguen ostentando las tasas más altas, con 11 muertes por cada 100.000 habitantes. Mientras tanto, la Comunidad de Madrid ronda las 2 muertes de tasa, las más baja de España, algo muy particular ya que Madrid es una de las comunidades más pobladas y debería ser un reflejo de lo que sucede en España. Y sin embargo, la tasa es tres veces inferior a la media del país. Destaca también que en Cantabria se han duplicado los suicidios de 2010 a 2011, acercándose a las elevadas tasas de Asturias y Galicia, vecinos geográficos, al igual que Navarra, País Vasco y La Rioja, que han aumentado sus ratios en consonancia con el norte de España. El resto de zonas ha decrecido en este aspecto y, en general, y se mantienen cerca de la media nacional.


En resumen, el suicidio sigue constituyendo la principal causa de muerte violenta en España, por delante de las muertes que provocan los accidentes de tráfico, los homicidios o el SIDA. En España lo "normal" es fallecer debido a una enfermedad, pero la segunda causa de muerte es el suicidio, por delante de cualquier otro factor. Los datos se repiten año a año sin que ni los medios de comunicación ni los partidos políticos muestren preocupación alguna. Los desahucios, que están cobrando importancia debido a la crisis económica, han provocado que algunas informaciones de este tipo vean la luz, pero siempre de manera simplista y con un tratamiento inadecuado. Cada día se suicidan en España nueve personas, pero los medios sólo se hacen eco de aquellas muertes voluntarias que están ligadas a temas de actualidad. Por su parte, UPyD encabezó una Proposición No de Ley en el Congreso de los Diputados que buscaba avanzar en la prevención del suicidio, pero de la que aún no se tienen noticias.

Hasta que el suicidio no sea debidamente explicado por los medios de comunicación, comprendido por la sociedad y atajado por los partidos políticos, más de 3.000 personas morirán cada año en España por esta causa. ¿Vale más una muerte en la carretera que un suicidio? Seguiré luchando para que la respuesta a esta pregunta sea NO.

lunes, 18 de febrero de 2013

El suicidio, en La 2

La televisión pública hizo ayer algo que no suele hacer. Trató un tema tabú y lo hizo con calidad. No fue en el el prime time de la 1, sino a las 23:00 horas en la 2, pero me vale. En la actual parrilla televisiva es difícil encontrar un reportaje tan completo como el que realizó ayer el equipo de TVE sobre la situación del suicidio en España.

Es verdad que se echan de menos algunos elementos, como puntos de vista alternativos al de los servicios médicos o más atención sobre la cifra de suicidios en las personas mayores. Sin embargo, se tocaron temas como el de la poco comprobable veracidad de las estadísticas sobre suicidios o la necesidad de la creación de planes de prevención que pongan de relieve este problema en la sociedad española, de los que apenas se tiene conocimiento en la sociedad.

Dejo aquí el reportaje íntegro y algunas citas del mismo que considero relevantes sobre el tema. El próximo mes de abril, el Instituto Nacional de Estadística ofrecerá los datos (irreales o no, son los más fiables) de suicidios que tuvieron lugar en 2011 en nuestro país. En 2010 este dato alcanzó las 3.500 muertes. Si el incremento es tan acusado como se espera, España no podrá seguir mirando para otro lado ante un problema de salud pública tan grave.


"Creo que no hay nada menos libre que el suicidio, porque aquel que lo lleva a cabo sólo contempla esa salida en su cabeza".
"La desesperación es el denominador común histórico del suicidio".

"Las estadísticas omiten suicidios, pero los medios de comunicación los han eliminado del todo. Y son precisamente ellos los que pueden dar visibilidad al problema. Pero el temor al efecto imitación les ha llevado hasta a no informar de suicidios en metros y trenes".

"El suicidio está considerado tabú porque arrastra consigo un pasado oscuro sobre el que ha influido la religión, las leyes y las creencias sociales".

"Se tiene que hablar del suicidio como en su día se habló del SIDA o de las enfermedades cardiovasculares, porque se estaban convirtiendo en un problema de salud pública"

"Si conociésemos la realidad del suicidio, no tendríamos esta actitud moralizante, enjuiciadora y perseguidora del suicidio, y sería más fácil que el que lo siente lo comente, y que el que lo escucha lo recoja como tal. Poder hablar del suicidio es el principio de la solución".

"El desencadenante vital del suicidio es el afectivo. La ruptura, la pérdida, la distorsión de las relaciones amorosas es lo que lleva al suicidio. Otra cosa es que indirectamente la crisis distorsione la célula familiar y lleve al sujeto a una soledad y a un sufrimiento".

"Crear una asociación de supervivientes por suicidio daría sentido a la muerte de nuestro hijo"

miércoles, 6 de febrero de 2013

Suicidios, Francia, Finlandia y Ana Rosa Quintana

Hace unas semanas algunos medios de comunicación como TVE o ABC se hicieron eco de una información sobre los datos de suicidio en Francia según la cual el país galo habría superado las 12.000 muertes anuales por esta causa. Se trata de cifras muy preocupantes, sobre todo si las comparamos con las tasas que muestran los países de sur de Europa. Grecia o España, naciones en las que sucesos de este tipo comienzan a preocupar a la sociedad, presentan cifras muy inferiores. Así, mientras que en Francia se suicidan 18 personas por cada 100.000 habitantes, en Grecia o España ese ratio disminuye de forma considerable hasta 8 y 6 muertes por cada 100.000 habitantes, respectivamente, según los últimos datos de cada país (2011 y 2010, respectivamente).



El estudio, realizado por Christophe Dejours, refleja que en Francia mueren cada año alrededor de 4.000 personas en accidentes de tráfico, tres veces menos que por suicidio. En España 1.700 personas murieron en la carretera en 2010 y alrededor de 3.000 se suicidaron. Son datos más que suficientes como para empezar a otorgar a los suicidios la importancia que merecen, por encima de los accidentes de tráfico, cuya atención mediática es infinitamente mayor. 

Pero volvamos a la comparativa. La diferencia económica entre el norte y el sur de Europa es muy grande, sin embargo la riqueza en nuestro continente parece estar ligada a las altas tasas de suicidio. Francia es el ejemplo que acabo de exponer, pero Finlandia puede ser otro caso válido. Ana Rosa Quintana, en su tuiter, habló hace unos días sobre la elevada tasa de suicidios en Finlandia, con la intención de restar méritos a la enorme calidad de la educación finlandesa, de la que Jordi Évole se hacía eco en su último y recomendable programa de Salvados.
Es cierto que Finlandia posee cifras muy altas de suicidios, puesto que en 2003 llegaron a rondar las 20 muertes por cada 100.000 habitantes. Aunque esta cifra se está reduciendo y en 2007 se hablaba ya de una tasa de 18, idéntica a la francesa, encontramos aún datos muy preocupantes que hacen ver que el buen nivel económico de un país no puede ser determinante para hablar de disminución en las tasas de suicidio, ya que los países del sur de Europa, económicamente inferiores, ni por asomo se acercan a las altísimas tasas de sus vecinos ricos del norte. Esto desmontaría la teoría de que el aumento de suicidios se podría deber única y exclusivamente a la crisis económica, tan defendida por algunos sectores, sobre todo de la izquierda.

En cualquier caso Ana Rosa Quintana aludió al frío y a las tapas, además de a los suicidios, para argumentar que la educación en España no tiene muchas cosas que envidiar a la finlandesa 
(posteriormente la periodista dijo haber usado la ironía). Por supuesto se trata de un argumento absurdo e irrisorio enlazar la temperatura o la comida con el nivel educativo, sin embargo los suicidios en estos países sí que podrían estar relacionados con una educación que no favorece una cohesión social que sí se da en España. Y es que a mi parecer, una fluida vida social actúa como una fuerte barrera ante el suicidio independientemente de la situación económica. Y en cuanto a vida social, España es campeona mundial. El problema es que vida social activa y nivel educativo alto parecen estar reñidos. Ahí tenemos a Finlandia, líder económico con alta tasa de suicidios, y aquí estamos nosotros, con un ratio de suicidios bajo pero con una crisis que parece habernos cogido cariño.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La primera piedra hacia la correcta comunicación política del suicidio

No es la primera vez que trato en este blog el tema del suicidio, y si Rosa Díez está en lo cierto, tampoco será la última. A pesar del silencio mediático e informativo que impera en España alrededor de este tema, Rosa Díez rompió ayer este tabú en el Congreso de los Diputados. Son pocas las apariciones de este tipo que han tenido lugar en las Cortes, de hecho en el año y medio que llevo estudiando este tema sólo Gaspar Llamazares aludió a él al presentar diez preguntas al Ejecutivo sobre la situación del suicidio en España.

Resulta gratamente sorprendente encontrar medidas como la encabezada por UPyD. Rosa Díez hizo uso además de una oratoria en la que no sólo enunció verdades como puños, sino que además colocó la primera piedra sobre cómo debe ser la futura comunicación política del suicidio, hoy en día inexistente. Así, Díez anunció el acuerdo de todas las fuerzas políticas (algo sumamente inusual) para la redefinición de las estrategias de prevención del suicidio existentes en España. 



Más concretamente, se trata de una Proposición No de Ley, un tipo de iniciativa que tiene lugar en las Cortes y que muestra la intención mayoritaria de llevar a cabo una determinada acción, en este caso encaminada a la regulación de la prevención del suicidio. La Proposición en su totalidad se denomina Promoción dentro de la estrategia de Salud Mental de acciones para una redefinición de los objetivos y acciones de prevención del suicidio

Rosa Díez señaló que los datos e informaciones sobre este tema le han llegado gracias a la novela de una amiga suya, Beatriz Becerra, autora de una novela sobre el suicidio infantil titulada La estirpe de los niños infelices. Sorprende que la líder de uno de los cuatro partidos políticos más votados no tenga constancia de la gravedad del suicidio con anterioridad, lo que por otro lado explicaría por qué en su programa político de las pasadas elecciones generales de noviembre de 2012 su partido ni siquiera mencionó el tema del suicidio. La desinformación que existe sobre el suicidio, incluso en las más altas esferas, nos habla de lo oculto que ha estado, y sigue estando, este tema en nuestra sociedad.

La política vasca apuntó que el suicidio se mantiene como un tema tabú y respecto al mismo apuntó lo siguiente:

“Sólo tenemos datos oficiales (los del INE), que ocultan los datos reales (…) se habla poco públicamente y sobre todo políticamente porque nos da miedo abordar este tema, porque tememos las consecuencias (…) hemos roto invisibilidades como la violencia de género, el terrorismo o las enfermedades, pero no la del suicidio (…) como hemos dimensionados esos asuntos, hemos sido capaces de actuar para prevenirlos. Con el suicidio no sucede esto. No abordar el tema del suicidio nos ha llevado a la situación actual (...) el suicidio es el último tabú que queda en la democracia”.
Estas son algunas de las aseveraciones que hizo ayer Rosa Díez en el Congreso y que son completamente ciertas. El suicidio, a diferencia de los asesinatos, el terrorismo o la violencia de género se ha mantenido en el silencio desde hace más de 30 años, y por lo tanto es imposible que se hayan diseñado planes de prevención coherentes y eficientes en busca de la disminución de las cifras de mortalidad por esta causa. Aun así, Rosa Díez se olvida de mencionar que la cifra de muertos por accidentes de tráfico, problema que preocupa enormemente tanto a nivel mediático como político, son inferiores a los ratios de suicidios. Con ese dato sin duda habría hecho reflexionar a la totalidad del Congreso.

Por otro lado, es necesario subrayar que Rosa Díez habla de muertos por suicidio a nivel mundial. Hubiera sido más correcto que UPyD se hubiese referido a las cifras de nacionales, que serían mucho más aclaratorias (de hecho en este blog me he referido a ellas en más de una ocasión). Y es que a pesar de parecer muy rimbombantes, las cifras mundiales pueden dejarnos indiferentes. No impacta tanto saber que se suicida el número total de personas que se suicidad al año en todo el mundo como conocer que en España la cifra es de más de ocho personas al día.



Por último, tiene razón Rosa Díez cuando afirma que “no hay un acompañamiento social e institucional para el drama del suicidio, por eso las familiar callan. Se han hecho planes puntuales pero no conjuntamente ni globalmente. Hay en guardia civil, en hospitales o en comunidades autónomas, todas positivas, pero es necesario un plan conjunto y global”. Las familias se encuentran solas cuando un ser querido se suicida y tienden a ocultar el hecho debido a la escasa empatía y comprensión que existe en España respecto al tema del suicidio.

Ojalá esta Propuesta No de Ley se transforme en algo más concreto y se consiga coordinar con planes de prevención nacionales el papel de la educación, los centros sanitarios y los medios de comunicación, actores clave en este proceso. Pero los partidos no deben contentarse con esta Proposición. Se debe luchar en el seno de cada familia política por dar a conocer el problema del suicidio, empezando por reflejarlo en sus programas políticos y continuando con un seguimiento al número de víctimas que el Instituto Nacional de Estadística nos proporciona cada dos años.

Hay algo muy importante en el paso que ha dado UPyD. A partir de ahora, si los muertos por suicidio aumentan de manera considerable, los políticos deberán dar una respuesta a la población. Esto es lo bueno que tiene sacar el tema del suicidio a la palestra. De ahora en adelante el seguimiento del número de víctimas será mayor y por lo tanto podremos rendir cuentas ante el Congreso de los Diputados. Esperemos que, de darse esta hipotética situación, Rosa Díez siga mostrándose tan comprensiva en este tema como ahora.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Análisis de la tasa de suicidio en Grecia

Según anunció el Gobierno griego, 690 personas se suicidaron en el país heleno hasta agosto de 2012. Aunque este simple dato valdría para que muchos retuitearan sin parar, es preciso contextualizar para conocer si se trata de una cifra preocupante o si por el contrario se engloba dentro de la normalidad. 

En 2011 la cifra total de suicidios en Grecia ascendió a 927. Es decir, la cifra final de 2012 podría igualar a este dato y por lo tanto el número final de suicidios se estaría manteniendo de un año para otro. Sin embargo, lo verdaderamente preocupante llega ahora. En 2009 la cifra de suicidios alcanzó los 677. Vemos por lo tanto que en apenas un par de años las muertes voluntarias se incrementaron alrededor de un tercio en Grecia. Un 37% para ser más exactos. Se trata de un aumento impresionante que coincide con la fase más cruda de la crisis económica en el país heleno. 


No obstante, es necesario todavía determinar si la actual cifra de suicidios en Grecia es alta o baja en relación a la de otros países a pesar del terrible incremento que ha experimentado. Para empezar, hay que recordar que en España las cifras de suicidio superaron las 3.000 muertes en 2010. En Grecia esa cifra no alcanza el millar en 2011. Pero es preciso tener en cuenta la cantidad de habitantes en cada país para calcular así la tasa de suicidios. De este modo, en España, con más de 45 millones de habitantes, dicha tasa enuncia que alrededor de 6 personas de cada 100.000 habitantes se suicidó en 2010. En Grecia, cuya población que supera los 11 millones de habitantes, esta tasa se sitúa en 8,4 suicidios de cada 100.000 en 2011. De modo que la tasa de suicidios en Grecia en 2011, y presumiblemente en 2012, supera a la tasa de suicidios española de 2010 en dos puntos. 

También es necesario precisar que dicha tasa sigue siendo baja en relación a países como Francia, Japón, Corea del Sur o Cuba, en los que este ratio alcanza las 12 muertes por cada 100.000 habitantes. Los países de Europa del Este llegan incluso alcanzan incluso las 30 muertes de cada 100.000 habitantes. Por el contrario, no hay que olvidar que Grecia, como la mayoría de los países mediterráneos, históricamente ha gozado de tasas de suicidio muy bajas. De modo que hay que asumir que el incremento de la tasa de suicidios griega es muy preocupante aunque su ratio de suicidios sigue siendo bastante bajo en comparación con el resto de naciones de nuestro planeta.



Ante esto es preciso realizar dos aclaraciones. El primero de ellos es que no es la crisis económica la única culpable del aumento de la tasa de suicidios. Si bien es cierto que este incremento coincide en el tiempo con el alza de las tasas de suicidio en Grecia, la mala situación económica nunca puede ser el único factor que incite a quitarse la vida a un individuo puesto que un suicidio es un fenómeno multicausal en el que entran en juego multitud de condicionantes, desde el tratamiento que los medios de comunicación otorgan a este aspecto hasta los programas de prevención existentes.

El segundo punto en el que quiero hace énfasis es en la loable capacidad del Gobierno heleno para hacer frente al problema del suicidio difundiendo las cifras e intentando concienciar a la población de las preocupantes tasas de suicidios que se están alcanzando. En España, por el contrario, el suicidio es un tema tabú del que únicamente se habla cuando tiene lugar en circunstancias extraordinarias. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística (INE) aún no ha publicado los datos de muertes por suicidio de 2011, por lo que para hablar de cifras sobre este fenómeno en nuestro país debemos remontarnos a 2010. ¿Es posible que se esté retrasando la publicación de estos datos para no preocupar a la población con una cifra que es especialmente usada por la izquierda para atacar al Gobierno por sus medidas de austeridad? ¿Cabe la posibilidad de que el Gobierno conozca ya la cifra de suicidios de 2011 y de que el aumento que posiblemente se haya producido sea tan grande como para preferir demorar su publicación? Muchos pensarán que sí, y tendrán sus razones para desconfiar. Yo opino que no, y la razón es sencilla. Los datos de 2010 se publicaron en abril de 2012, es decir dos años y pico después, y en esa ocasión los suicidios descendieron  respecto a 2009. Según el INE, los datos de 2011 se van a publicar en abril de 2013, es decir el mismo espacio de tiempo después que en el caso anterior. De modo que, por una vez, y sin que valga de precedente, pensando mal no hemos acertado.

martes, 13 de noviembre de 2012

Los desahucios y la comunicación del suicidio

Cada día se suicidan de media en España tres personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2010, último año en el que este organismo ofreció cifras. No existe ningún otro modo de conocer de manera certera el número de suicidios que tuvieron lugar en 2011 y 2012, por lo que es posible que actualmente esa cifra media sea algo más baja, ya que la tendencia de las tasas de suicidio en nuestro país tendía a disminuir en dicho año a pesar de encontrarnos en plena crisis. Por otro lado, también es aceptable la teoría de que este dato supera actualmente de manera apreciable los tres suicidios al día, debido a que la crisis se ha acentuado y las condiciones de vida son peores. Pronto el INE ofrecerá los datos de 2011 y saldremos de dudas. En cualquier caso hablamos de que alrededor de 3.000 personas se suicidan al año en España. 

Hace tiempo analicé estos datos y su comparación con los accidentes de tráfico en una entrada en este mismo blog titulada Suidicios Silenciosos, y también profundicé en dicho tema con mi Trabajo Fin de Máster sobre la Comunicación del suicidio en España por parte de los medios de comunicación y los partidos políticos entre 2011 y 2012. Sin embargo, desde hace unos días se ha añadido un nuevo factor al panorama que durante tanto tiempo me he dedicado a analizar. Los desahucios.



En el presente mes de noviembre los medios de comunicación se han hecho eco de varios casos de suicidio que presuntamente tenían relación con un inminente desahucio. En todas las radios, los periódicos, las televisiones y los portales de internet han aparecido informaciones que probablemente nos hayan hecho creer que los suicidios están aumentando de manera considerable y que los desahucios son la causa principal de los mismos. Pues bien, ambas ideas son falsas. Ni los suicidios se han disparado respecto al verano, por ejemplo, ni los desahucios son la única causa que los motiva. 

Como apunté anteriormente es probable que en 2012 los suicidios hayan aumentado respecto a la cifra que en 2010 tendía a la baja. Pero es falso que en noviembre la tasa de suicidios se haya elevado notablemente. De 2005 a 2010 noviembre nunca estuvo entre los seis meses con mayor tasa de suicidios del año, ya que normalmente el alza de muerte voluntarias en un año tiene lugar en los meses que se encuentran entre marzo y agosto. De modo que resulta altamente improbable que de la noche a la mañana un mes con cifras de suicidio históricamente bajas se sitúe a la cabeza de dicho ranking.

Por otro lado, en lo que respecta a la relación entre suicidio y desahucio, es preciso señalar que el suicidio es un fenómeno multifactorial en el que resulta muy difícil, cuando no imposible, determinar la causa exacta que lo ha produjo. Por supuesto, los casos que hemos vivido con dramatismo en los últimos días pueden haber estado relacionados en parte con esta causa, ya que las víctimas se veían condenadas a vivir en la calle. Pero la aparente causa principal de un suicidio casi nunca es ni la única ni la más importante motivación que ha incitado a una persona a quitarse la vida.
Resulta peligroso y muy arriesgado que los medios simplifiquen las causas del suicidio. El efecto contagio que se puede producir entre la población si las informaciones al respecto no cuentan con rigor, veracidad, exactitud y ética son impredecibles. Está claro que es positivo que el suicidio, un tema tan importante en cifras de muertos desde hace décadas, salga a la luz. Incluso Mariano Rajoy habló de ellos como “hechos dramáticos”, un hito en la comunicación política del suicidio en España. Sin embargo, cabe preguntarse si la forma en la que dicha comunicación se lleva a cabo está siendo la adecuada, tanto en los medios como en el plano político.

Una importancia excesiva, la situación de las noticias de suicidios en la portada de los periódicos y los telediarios, el sensacionalismo, los prejuicios, la difusión de datos e imágenes escabrosas o la simplificación de las causas que motivan tal fenómeno pueden provocar que los suicidios de este tipo aumenten de manera considerable, lo que propiciaría la reaparición del debate de si es correcto que los medios y los políticos traten este tema debido al mimetismo que pudiere producir (ver efecto Werther). Y la respuesta es que si la comunicación del suicidio se lleva a cabo de manera ética y veraz, los suicidios pueden llegar a reducirse. Sin embargo si persiste el tratamiento erróneo que hasta ahora se está produciendo en los medios, las tasas de suicidio se dispararán y la falsa teoría de que los medios no deben hablar de este tema se difundirá. De modo que es preciso profundizar en la comunicación del suicidio, pero teniendo en cuenta el modo en el que ésta se desarrolla.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Suicidios silenciosos

Según los últimos datos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística, en 2009 se produjeron 384.933 defunciones en España, de las cuales 370.437 tuvieron lugar debido a diversos problemas de salud como tumores, problemas circulatorios, respiratorios, digestivos o enfermedades del sistema nervioso. Se trata de muertes que se intentan combatir con conocimientos médicos, pero cuya resolución no depende de la mano humana. Al menos no directamente.

Así, 14.496 personas murieron por causas externas, es decir, por contratiempos no relacionados con problemas de salud. Esta es la cifra que más suele preocupar a las autoridades, ya que engloba a las víctimas evitables. De la gestión del Gobierno depende en buena parte el ascenso o la disminución del número de muertes de este tipo. Accidentes de tráfico, caídas accidentales o ahogamientos son algunos de los casos que, con determinadas medidas por parte del poder, se pueden reducir.


Durante muchos años, el Ministerio del Interior se ha preocupado por la cifra de muertos en carretera. De hecho, uno de los mayores éxitos que se atribuye Rubalcaba es el de disminuir la cifra de fallecidos en accidentes de tráfico. Campañas televisivas, programas de concienciación de los conductores, control en carreteras… el Gobierno nunca ha escatimado esfuerzos en este aspecto.


La preocupación social por los accidentes de tráfico contrasta sin embargo con el silencio oficial que existe en torno a las defunciones derivadas del suicidio. De hecho, las muertes por suicidio encabezan la lista de defunciones por causas externas que antes he enunciado. En 2009 se produjeron 3.429 muertes por suicidio, mientras que las vidas que se acabaron en la carretera ascendían a 2.588. Casi mil menos. ¿Por qué entonces a la población le preocupan bastante más los accidentes de carretera que los suicidios?

La principal razón es la poca repercusión que estos sucesos tienen en los medios de comunicación. Mientras que en cada puente se nos acribilla con las cifras de muertos en accidentes de tráfico y se nos adoctrina para que tomemos precauciones en carretera, pocas veces leemos, vemos o escuchamos el testimonio de familiares de personas que se han suicidado o se nos informa sobre el número de suicidios.


La razón oficial de este silencio tanto institucional como informativo es que si se difundiese la cifra anual de suicidios se provocaría un efecto contagio que daría lugar a su vez a un incremento de estas cifras. Sin embargo, es cuanto menos sospechoso observar durante cuatro años a Rubalcaba colgarse medallas por reducir la cifra de muertos en carretera, mientras que los suicidios aumentan cada año. ¿Afrontan los políticos como es debido este problema? ¿Están haciendo algo para rebajar esta cifra, o restan importancia al asunto al saber que apenas tendrá repercusión social?

Para terminar, tres cifras llamativas que nos deben hacer reflexionar sobre este asunto. 1) Andalucía cuenta con alrededor de 8 millones de habitantes, de los cuales en 2009 se suicidaron 750 personas de las 3.429 que lo hicieron ese año. En Madrid, por el contrario, de los 6 millones de habitantes sólo lo hicieron 127. 2) Las mujeres españolas se suicidan mucho menos que los hombres. 3) Antes de la crisis, Grecia era uno de los países europeos con menor tasa de suicidios. Sin embargo, los problemas económicos que asolan a los helenos ha provocado que esa cifra ascienda de forma espectacular, y Grecia se encuentra ya entre los países de la UE con mayor número de suicidios.